625 RAYAS. Sobredosis de televisión.

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CASPA NOSTÁLGICA

Escrito por 625rayas 07-04-2008 en General. Comentarios (5)

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Lo del sábado por la noche no tuvo nombre. Bueno sí lo tuvo: caspa nostálgica. En La 1 invitaron a Carmen Martínez - Bordiú para hablar de sus divorcios (interesantísimo tema) aunque luego le preguntaron por su actual marido, su hijo, su participación en Mira quién baila y hasta sobre el pazo de Meirás. Sobre este último, ella contestó como áquel al que le preguntaron; "¿Dónde vas?" y respondió: "Manzanas traigo".

Luego actuaron los Pecos, con un playback de un disco suyo en vivo. Se oía de fondo a las fans del concierto en cuestión gritar como locas, mientras en el plató no se movía ni una mosca. También aparecieron para hablar del destape (otro tema nada manido) dos musas de la Transición como Bárbara Rey y Susana Estrada. A la primera la tenemos ya muy vista, pero a la segunda no. Y ayer entendí la razón: no nos interesó nada de lo que nos contó. Que si ella hacía espectáculos con texto (?), que si ha sido una luchadora por la igualdad de la mujer (?)... No sé, debió ser en otra vida. De todos modos, muchas musas tuvo la Transición, ¿no? Además de estas dos, también están a la cola Victoria Vera, María José Cantudo, Nadiuska...

También hablaron del desnudo de Marisol en Interviú, tema que ya huele también. Me pareció raro que no saliera Pepe Calabuig, uno de los principales responsables de la revista. Aunque estuviera en la Noria en esos mismos instantes, ya sabemos (porque así ocurrió la semana pasada) que un mismo periodista, el que publicó en El Mundo las cartas del Rey al Príncipe, puede estar en los dos programas a la vez y no estar loco. Luego, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, entrevistaron a dos recientes adquisiciones de la portada de la conocida publicación: la gallega de Cancún y una mujer soldado. Lo que nos contaron debió ser superinteresante, pero no me concentré, porque les pusieron un ventilador delante y no hacía más que moverles el pelo. Si tienen calor en el plató, que pongan un aire acondicionado potente como en La Noria. Bueno, no tanto, que el público siempre aparece con los abrigos puestos y tampoco es plan.

Mientras nos dábamos este baño de nostalgia, en Tele 5 no quisieron ser menos y nos sacaron del baúl de los recuerdos a Pitita Ridruejo en carne y hueso. Con más laca que nunca (ventiladores a ella, jaja) se deshizo en agradecimientos al programa "tan bonito que hacéis", habló de la virgen (que es lo que le importa) y poco más. Y encima le pusieron delante a las pelotilleras Cuca García de Vinuesa, Mila Ximénez y Lydia Lozano, que parecían ayer las Supremas de Móstoles en un día de bajón. Invitaron además a Angel Llàcer para que promocionara el nuevo OT (nada nuevo bajo el sol) y luego hablaron de un tema sobre el que aún no se habían peleado Enric Sopena e Isabel Durán: la niña Mari Luz.

Ah, se me olvidaba comentar que lo mejor de la noche fue la llamada de Jordi González a una señora a la que le había tocado uno de los apartamentos que regala Tele 5 estos días. La mujer estaba encantada y daba las gracias a todo el mundo. A Jordi le soltó: "te veo siempre en la Noria, en Gran Hermano y en los programas esos de cotilleos". Normal, a él y a Jesús Vázquez, ¡como para no verlos!. Están por todas partes...

 

 

 

 

ABRIL, PROGRAMAS MIL

Escrito por 625rayas 06-04-2008 en General. Comentarios (2)

Anda, que no se me ocurre mejor momento para abrir un blog sobre televisión que éste. Todas las cadenas están presentando sus nuevas apuestas para este trimestre, el segundo del año y (dicen) el más rentable. Se me acumula el trabajo nada más empezar.

El lunes pasado abría el fuego Telecinco con "Las gafas de Angelino", un espacio  "innovador" para las sobremesas huérfanas de tomates y naúfragos. Empezaron con noticias políticas, bromas telefónicas y por la calle, noticias curiosas, algo de famoseo... Pero el miércoles, después de las audiencias de los dos primeros días, se convertía en "Tomate. El retorno" con un 90% del programa dedicado a la crónica social y a mostrar una y otra vez las imágenes de la actriz Terele Pávez como presunto juguete roto, sentada a la puerta de un banco, charlando con un mendigo y dando una cabezadita. Carmen Alcayde no cabía en sí de gozo. Volvía a escarbar donde había escarbado durante cinco años, pero esta vez acompañada de un guionizado joven gafapastista de escasa vocalización y cierto amaneramiento, en lugar del mítico (es un decir) Jorge Javier.

Ahora, tengo que reconocer que soy fan de Angelino (por cierto, ¿cómo se llamará de verdad? ¿nadie lo sabe? ¿nadie lo va a preguntar? ¿nadie lo va a investigar?). El chico promete. En cuanto deje de estar tan rígido, tan pendiente del guión y tan a merced de Carmen Alcayde, volará solo y volará bien. Bueno, eso si el programa llega a las 10 o 15 ediciones... y no es sustituido por resúmenes de OT de dos horas, tipo "Fama" en Cuatro.

 

También el lunes acababa la primera temporada de "Física o química". Polémica serie que ha dejado "Compañeros" a la altura de una reunión de amigas de Cuca García de Vinuesa. Y por la que han pasado, al mismo tiempo, los mejores y los peores actores de este país. ¿Qué pensarán Joaquín Climent o Nuria González cuando tienen escenas con la mayoría de los chavales, que vocalizan menos que el citado Angelino con un polvorón en la boca?

 

El martes acabó también la enésima temporada de "Los Serrano". Para la próxima, anuncian la incorporación de Lydia Bosch, la actriz que mejor hace de cuñada de los protagonistas de las series en las que interviene. ¿Será que, con ésto, quieren cerrarla definitivamente?

 

El miércoles asistí atónito al estreno de "El juego de la verdad", un programa concurso con un polígrafo invisible, que me parece "lo más" (así, sin ningún adjetivo). Llegué tarde y cuando vi a Emma García en ese plató mezcla entre "El rival más débil" y "Confesiones", y acompañada de una concursante igualita a María José Galera, supuse que estaba ante un gran programa. Y ya, cuando Emma le preguntó a la replicante de la gran hermana si se había hecho pis en una piscina pública cuando ya era adulta, y lo que es peor, cuando ella contestó que sí, no me cupo ninguna duda. Las audiencias del día siguiente me dieron la razón (casi un 30%). A falta de ventiladores, buenos son los polígrafos y el poco pudor de la gente anónima (o de figurantes, ¡qué más dará!).

 

Y el jueves, milagro: otro estreno. Lorena Berdún volvía a La 1 con un programa de entrevistas como los de antes. ¡Hay que ver lo que gesticula esta chica! Antes, como tenía las manos ocupadas con consoladores apenas se le notaba, aunque apuntaba maneras. Ahora se le disparan las manos. De todos modos, ni el decorado ni su vestido ayudaban a que estuviéramos muy pendientes de la conversación. Menos mal que inauguró el programa con Imanol Arias, que antes me parecía un poco coñazo (siempre hablando de que en sus comienzos durmió en el Metro y cosas así) pero que ha mejorado con los años. Ahora habla de otras cosas mucho más interesantes, tiene opinión de todo y además hemos descubierto, gracias a "Balas de plata", que es el mejor imitador de Gracita Morales. Luego vino Pepa Bueno en plan "vamos a promocionarla un poco, que su nuevo programa de las mañanas no acaba de arrancar". En cuanto dijo que era "una viciosa de la política", apagué la tele y me fui a la cama y ahí las dejé a las dos charlando de sus cosas. Desviaciones, las justas.

 

El viernes le tocó el turno a "Réplica", o el "Homozapping según Latre". Me gustó la imitación de Ana Rosa y Màxim, la de Jordi y Gloria en "La noria", un par de gags sueltos y poco más. El programa no da para hora y cuarto. Funcionaría mejor como tira cómica de 20 minutos antes de alguna serie.

Y la semana que viene comienza OT. OT...ra vez lo mismo, me temo. Que si este año va a haber muchas novedades, que qué borde es Risto, que si desafinan más que en otras ediciones, que si os tenéis que emplear a fondo porque hay mucha gente que se ha quedado fuera, que si echo de menos a mi familia... Puffff, qué pereza. Lo veré.

 

 

ME GUSTA LA TELE. SÍ, ¿QUÉ PASA?

Escrito por 625rayas 05-04-2008 en General. Comentarios (3)

Éste es un momento histórico...por lo menos para mí. Me he decidido a escribir un blog sobre algo tan vulgar como la televisión. Y digo vulgar, no porque opine que es una caja tonta, que es algo alienante y toda una ristra interminable de lugares comunes que la gente suele utilizar para hacerse la snob. No. Lo de vulgar es simplemente porque la tiene (casi) todo el mundo.

Y a mí la tele me gusta, me apasiona, a veces la odio, a veces la besaría, la veo sabiendo lo que voy a ver, la veo sin saberlo, hablo con ella, me enfurece en ocasiones, en otras me reconforta... ¿Qué le voy a hacer? Me gusta, y punto. Odio justificarme por según qué cosas, ah, y no soporto a la gente que dice que en su casa no tiene tele. Coño (perdón, pero es que me indigna), si la tele no es mala en sí; lo que es malo es el uso que a veces le damos.

 

Mi vida ha estado marcada por la tele, lo reconozco. Yo nací en 1968, justo cuando Joaquín Prat y Laura Valenzuela estaban haciendo de las suyas (o sea, sus Galas del sábado) y Massiel ganaba aquella Eurovisión minifaldera y pre-chikichiki. Mi madre me daba el biberón viendo la Casa de los Martínez, y empecé a dar mis primeros pasos con los Chiripitiflaúticos, que no sabía muy bien quiénes eran pero se colaban en mi casa siempre a la hora de merendar. Luego llegaron los Payasos de la tele, Heidi, Marco, Mazinger, Orzowei y tantos y tantos programas y series que yo engullía al mismo tiempo que los bocatas de Nocilla. Entonces, los rombos hacían que la tele fuera algo que sólo existía por las tardes, aunque yo llegara a prolongarlas hasta casi las 10 de la noche, con frases nada convincentes del tipo "venga papá, sólo un ratito más, hasta que pongan anuncios". A esas horas solían aparecer aquellas malditas figuras geométricas, que eran las que realmente me mandaban a la cama que había que descansar para que al día siguiente pudiéramos estudiar. Luego ya me salieron granos, tuve mi primera colonia Chispas y yo seguía viendo la tele. Estudié una carrera mientras llegaban las privadas, y seguía viendo la tele. Empecé a trabajar y seguía viendo la tele. Y así hasta hoy, al borde de los cuarenta, que sigo viendola. He de confesar, eso sí, que cada vez menos, aunque me guste igual.

Bueno, después de esta necesaria presentación (que me ha quedado un poco "Hermida", o sea, larga) me dispongo a escribir lo que se me ocurra de lo que vea, o incluso de lo que no vea pero intuya, o de lo que me cuenten que han visto, o de lo que oiga sin estar viéndola, o de lo que sea.

Que no me pase nada... Que no os pase nada...

Bienvenidos.