625 RAYAS. Sobredosis de televisión.

OIGO VOCES

Qué mala suerte tiene Inés Ballester y qué poca imaginación tienen en Televisión Española. A Inés, una de las presentadoras más desganadas de la historia, sólo le dan programas con nombres ya utilizados. El anterior, "Por la mañana", se llamaba igual que el mítico de Hermida, y ahora "El día por delante" no es muy novedoso. Ya se llamó así otro de Pepe Navarro en las mañanas de TVE1, donde intervenía, por cierto, nuestro actor más internacional, Javier Bardem.

Ya se está rodando "Lalola", una nueva serie para Antena 3. Y, oh, sorpresa, su prota es Marina Gatell, ahora de rubia platino, una actriz muy sosa que intervino sustituyendo a Paz Vega en un par de temporadas de "7 vidas". Como no haya cambiado...

Hace un par de semanas, Rodolfo Chikilicuatre firmó una guitarra para que Andreu la sorteara en su programa, y la firmó mal, puso su apellido con Q en lugar de con K. David Fernández tiene que meterse más en su papel, por lo menos hasta el día 24. Por cierto, ¿quedaremos en las puntuaciones por debajo del año pasado? Se admiten apuestas...

Qué gran programa es "La Noria": pasan de Belén Esteban a Rosa Díez con total normalidad, y por el camino te regalan un apartamento de Polaris World que, por lo que compruebo semana tras semana, ningún afortunado tiene interés por saber dónde está construido. ¿Y si el apartamento está en la zona más reseca de Los Monegros? ¿O encima de una macrodiscoteca bakala? No sé, estos concursantes de hoy en día son más raros que ver a Marisa Porcel de pie.

Siguiendo con "La Noria", tengo que confesar que me fascina la inmutable Gloria Serra, la voz (con presencia) que introduce los temas de la noche. Ayer, Belén Esteban la alabó, dijo que quería ser como ella, que era una "señora" con una dicción perfecta. Mientras, la pobre Gloria ponía una de las sonrisas más falsas que yo recuerdo haber visto. Y, ah, me hizo recordar las grandes voces (ocultas) de la historia de nuestra televisión. Por ejemplo, las de aquellas presentadoras de continuidad que despedían las emisiones deseándonos buenas noches muy bajito, como si no quisieran despertarnos antes de que lo hiciera el himno nacional, con su tanchanchán y aquellas entrañables fotos de Franco (primero) y de la Familia Real (después). Ahora nos tenemos que conformar a esas horas con las teletiendas, que no son lo mismo, la verdad. Hablaba yo de voces como la de Primitivo Rojas presentando los productos de "El precio justo"; la de Constantino Romero, que es la mejor voz para introducir a los presentadores de las galas; la voz de los Supertacañones y de la de Chicho y José Luis Moreno, que no lo podían remediar y hacían acto de presencia en cualquier momento de sus programas; la de Marisa Naranjo que iba a su bola cuando se equivocó con las campanadas (hasta entonces las uvas sólo las presentaba una voz); la de Josema Yuste hablando de empanadillas en el más célebre sketch de "Martes y 13"...

Me encantó un reportaje que leí en "La Razón" el otro día. Era sobre los programas menos vistos de la televisión generalista. Y me gustó porque todo el mundo habla siempre de los más vistos, pero ¿y los que no ve nadie o muy poca gente? Entre los menos vistos estaban "Despierta y gana" (12.000 espectadores, en La Sexta), "Fusión sonora" (20.000 en Tele 5), "Leonart" (21.000, en La 2), "La mandrágora" (68.000) y "Metrópolis" (85.000 espectadores).

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