625 RAYAS. Sobredosis de televisión.

ME GUSTA LA TELE. SÍ, ¿QUÉ PASA?

Éste es un momento histórico...por lo menos para mí. Me he decidido a escribir un blog sobre algo tan vulgar como la televisión. Y digo vulgar, no porque opine que es una caja tonta, que es algo alienante y toda una ristra interminable de lugares comunes que la gente suele utilizar para hacerse la snob. No. Lo de vulgar es simplemente porque la tiene (casi) todo el mundo.

Y a mí la tele me gusta, me apasiona, a veces la odio, a veces la besaría, la veo sabiendo lo que voy a ver, la veo sin saberlo, hablo con ella, me enfurece en ocasiones, en otras me reconforta... ¿Qué le voy a hacer? Me gusta, y punto. Odio justificarme por según qué cosas, ah, y no soporto a la gente que dice que en su casa no tiene tele. Coño (perdón, pero es que me indigna), si la tele no es mala en sí; lo que es malo es el uso que a veces le damos.

 

Mi vida ha estado marcada por la tele, lo reconozco. Yo nací en 1968, justo cuando Joaquín Prat y Laura Valenzuela estaban haciendo de las suyas (o sea, sus Galas del sábado) y Massiel ganaba aquella Eurovisión minifaldera y pre-chikichiki. Mi madre me daba el biberón viendo la Casa de los Martínez, y empecé a dar mis primeros pasos con los Chiripitiflaúticos, que no sabía muy bien quiénes eran pero se colaban en mi casa siempre a la hora de merendar. Luego llegaron los Payasos de la tele, Heidi, Marco, Mazinger, Orzowei y tantos y tantos programas y series que yo engullía al mismo tiempo que los bocatas de Nocilla. Entonces, los rombos hacían que la tele fuera algo que sólo existía por las tardes, aunque yo llegara a prolongarlas hasta casi las 10 de la noche, con frases nada convincentes del tipo "venga papá, sólo un ratito más, hasta que pongan anuncios". A esas horas solían aparecer aquellas malditas figuras geométricas, que eran las que realmente me mandaban a la cama que había que descansar para que al día siguiente pudiéramos estudiar. Luego ya me salieron granos, tuve mi primera colonia Chispas y yo seguía viendo la tele. Estudié una carrera mientras llegaban las privadas, y seguía viendo la tele. Empecé a trabajar y seguía viendo la tele. Y así hasta hoy, al borde de los cuarenta, que sigo viendola. He de confesar, eso sí, que cada vez menos, aunque me guste igual.

Bueno, después de esta necesaria presentación (que me ha quedado un poco "Hermida", o sea, larga) me dispongo a escribir lo que se me ocurra de lo que vea, o incluso de lo que no vea pero intuya, o de lo que me cuenten que han visto, o de lo que oiga sin estar viéndola, o de lo que sea.

Que no me pase nada... Que no os pase nada...

Bienvenidos.

Comentarios

¿The best? Que te has confundido, TELEpatético, el más patético de la tele. Pero si me estás robando hasta los seguidores, ;)

* Telepatético. The best: Gracias por los ánimos. Yo no sé si valdré como bloggero. Espero ser lo suficientemente constante... Veremos. Por probar... Y ya has visto que sigo participando en el tuyo, por eso no te preocupes.

Bienvenido al mundo de los blogs televisivos. Y saludos desde el blog más patético de la tele que es el mío, como ya sabes. Qué bien que te hayas decidido a dar el paso, pero espero que esto no suponga que dejes de visitar, comentar y jugar en mi blog, ahora que retomaré la normalidad después del último y obligado parón. Y claro dejando este primer mensaje que te dejo (y habrá más) sólo puedo emular a quienes visitan mi blog y me dejan cosas como: ¿cómo te llamas, dónde vives, quién eres, a qué te dedicas, en qué trabajas? Jajajaja. Ahora dependerá de ti si respondes o te camuflas bajo esas 625 "raya". Saludos!!!!! TELEpatético www.telepatetico.blogspot.com El blog más patético de la tele

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